Una trabajadora administrativa del Hospital de Maternidad Eduardo Oller, en San Francisco Solano, fue víctima de una feroz golpiza por parte de una paciente internada en el área de salud mental. El ataque quedó registrado por una cámara de seguridad y derivó en una causa judicial por lesiones y daños.
El episodio ocurrió el último lunes, en el marco de un conflicto que se desató por el ingreso de una visita fuera del horario permitido. Según reconstruyeron fuentes del caso, una mujer que se presentó como pastora intentó acceder al sector donde estaba internada la paciente, pero la empleada de recepción le negó el ingreso al no contar con autorización del personal médico.
La situación fue escalando en tensión hasta que la paciente bajó desde el área de internación y exigió ver a la visitante. Ante la negativa, y tras unos minutos de discusión, la joven reaccionó con violencia y atacó por sorpresa a la trabajadora.
Las imágenes de seguridad muestran cómo la agresora la toma del cabello y comienza a golpearla reiteradamente en el rostro, mientras la víctima intenta cubrirse y pide ayuda. Dos personas que se encontraban en el lugar intervinieron para frenar la golpiza y contener a la paciente.
Luego del ataque, la agresora tomó el celular de la empleada y lo destruyó contra el piso y la pared. Minutos después, ambas fueron trasladadas a la comisaría cuarta de Quilmes, donde se iniciaron las actuaciones correspondientes. La causa quedó en manos de la UFI N°11, que la caratuló como “lesiones y daños”.
Días después, la víctima relató cómo vivió el episodio y denunció la falta de asistencia posterior. “Cuando pasa por al lado mío me pega desde atrás. Yo trataba de cubrirme el rostro y esperar que alguien me ayudara”, recordó. También detalló que sufrió múltiples golpes en la cabeza, la cara y la espalda, y que permanece medicada por las lesiones.
Además, aseguró que no recibió acompañamiento por parte del hospital tras lo ocurrido. “Estoy incomunicada porque me rompió el celular. Nadie se hizo cargo, ni siquiera me llamaron para ver cómo estaba”, sostuvo. Y agregó que atraviesa secuelas emocionales: “No puedo dormir, tengo pesadillas. Es muy horrible lo que viví”.
El hecho volvió a poner el foco en las condiciones de seguridad dentro de los centros de salud, especialmente en áreas sensibles como salud mental, donde el personal muchas veces queda expuesto sin protocolos adecuados de contención.
Fuente: (Zona Sur Diario)
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